En el Flamenco
cabe el mundo entero
En el Café del Duende amamos el flamenco, esa bella y profunda manera de expresarse a través de la voz, de la guitarra o del baile; ese arte nacido en Andalucía en un tiempo incierto y engendrado por mestizajes venidos desde la hondura de la historia y de los sentimientos; ese arte surgido de músicas moriscas, castellanas y judías, y modelado con aires gitanos; ese arte que desde entonces no ha dejado de crecer y de enriquecerse sin perder una nota de su grandeza; ese arte que está hoy más vivo que nunca y que provoca en quien lo contempla sensaciones difícilmente olvidables.
El duende es un pellizco que se siente en el alma, que sólo se muestra en momentos muy especiales y que viene de la hondura de una garganta, de la resonancia de unas notas de guitarra, del desgarro de un cuerpo que parece quebrarse movido por una pasión misteriosa…
Bulerías, tientos, seguiriyas, alegrías, tarantos, peteneras, tangos, cantiñas, fandangos… son los “palos” del flamenco, decenas de estilos diferentes con diversos ritmos y melodías que nos transmiten emociones universales: alegrías y penas de la vida, trabajos y fiestas, angustias y esperanzas, amor y desamor… El mundo entero cabe en el flamenco.
El Cante
La voz que transmite la historia y el dolor. Desde el «quejío» profundo hasta la melodía festera.
El Toque
La guitarra como columna vertebral. Armonía, ritmo y la «llamada» que guía el baile.
El Baile
Percusión y expresión corporal. Zapateado, braceo y la canalización física de la emoción.
